Un poema de Elena Vlădăreanu

No siempre he pesado 62 kg. Aunque cuando pesaba 48 también parecía como si pesara sesenta.
Caderas anchas, senos grandes, huesos grandes. Hombros caídos, como los de
mi madre.
Cuando acababa de conocer a mi actual marido y estaba muy
enamorada, un día me hizo una foto mientras le
preparaba patatas fritas. Parezco una ama de casa, le dije,
una señora. Bórrala. No la borro. ¿Qué, es que no lo eres? respondió él.
Lo era.
Pero los artistas no lo son. Y no me sentó nada bien.

Un día, un poeta se desnudó mientras leía sus textos.
Su gesto se volvió viral.
Durante unas horas, la palabra preferida en la red fue:
Ver-ga.
¡Ver-ga!
Silabeemos todos juntos: ¡ver-ga!
junto a naked poetry.
Un hombre blanco, joven, guapo, heterosexual. Artista pura sangre.
Pero si:
Mujer no tan joven, tripa, senos caídos, celulitis
dos hijos colgando
Etc.
Etc.
¿practicando naked poetry?
¡¿En serio?!

A mí me gusta la ropa de colores, los artistas se visten de negro. All
black.
Yo no fumo, los artistas fuman. No me drogo, no bebo.
Los artistas… en fin.

Me he propuesto adelgazar. Fuera dulces, grasas, empezar a nadar,
a correr por el parque.

¿Y si lo intentara también con una rinoplastia?

Comprar una faja, espalda recta, hombros rectos.
Cambio radical de armario.
Soy un cuervo.

Una operación de reducción de pecho.
Los artistas son andróginos, sobre mí llevo escrito en mayúsculas REPRODUCCIÓN.
La salvación de la especie.
Ama de casa.
Madre.
Pequeña, caderas anchas, muslos, michelines, senos, hombros caídos.

Los artistas no se reproducen.
Manole vuela desde el tejado, su mujer ha sido emparedada viva,
sin descendencia.

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